La Fundación Iglesia de la Compañía de Jesús de Quito (FICJ), legalmente conformada y aprobada el 18 de noviembre de 1993 y reactivada el 28 de febrero de 1997. Fue creada por la Comunidad Jesuita del Ecuador, con el propósito fundamental de preservar la Iglesia de la Compañía como legado cultural, artístico y religioso, para el disfrute de las actuales y futuras generaciones.

La iglesia jesuita quiteña es el templo barroco más representativo e importante de la América Colonial, habiéndose constituido en uno de los monumentos religiosos de mayor trascendencia del Centro Histórico de la ciudad, declarado éste como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco  en 1978.



El origen de la Fundación ha de situarse históricamente a partir del reconocimiento, por parte de la Comunidad Jesuita, del gran efecto destructor que tuvo en su iglesia el sismo de marzo de 1987. Este evento sacudió la ciudad afectando en gran medida a los edificios religiosos patrimoniales. Los distintos deterioros provocados por el paso del tiempo, la acción humana, las inadecuadas intervenciones y otros daños, se hicieron palpables y evidentes. Por tal motivo era necesario un esfuerzo técnico y profesional para mantener vivo y presente su el templo y su significado para la ciudad.

A partir de su constitución, la Ficj ha efectuado importantes y oportunas obras de conservación y restauración, con la ayuda de organismos nacionales e internacionales. Cabe ponderar el esfuerzo técnico de instituciones y profesionales ecuatorianos, especializados en el campo de la intervención en el patrimonio cultural.

Sin embargo, no es suficiente la acción física de conservar y restaurar, es importante y determinante, proporcionar también un adecuado mantenimiento para evitar futuros deterioros, siendo ésta una de las labores que cumple la Fundación.

Pero más allá del restablecimiento físico y material, la Fundación busca alimentar la  memoria ciudadana y crear espacios de conocimiento y reflexión sobre del valor e importancia del templo, entendido éste como un bien cultural.

Así mismo la Ficj busca fomentar el interés de todos los ecuatorianos sobre su riqueza patrimonial, siendo la Iglesia de la Compañía un espejo de la identidad ecuatoriana, ya que es el templo barroco ecuatoriano más representativo de Iberoamérica.